Monumento a los 26 mártires

Monumento a los 26 mártires

La prefectura de Nagasaki desde los años 1500 ha tenido una larga historia con el cristianismo, siendo hoy en día uno de los pocos lugares donde el cristianismo tiene algún peso en la vida de los residentes.
Alrededor del 1549 comenzó la llegada de misioneros cristianos provenientes de Europa, países como España y Portugal, cuyo objetivo era difundir la palabra de la iglesia.
Al principio el gobierno de Japón les dio la bienvenida, ya que se pensaba que iban a ayudar a quitarle tanto poder a algunos clanes budistas que controlaban sectores del país. Todo esto cambió repentinamente al producirse el Incidente de San Felipe, en donde un barco español naufragó en las Islas de Shikoku. Este barco era un barco que iba de Manila, Filipinas hasta Acapulco, México. El señor feudal de la tierra donde naufragó el barco se apoderó de la carga y mantuvo cautivo a los tripulantes. El problema fue tan grande que llegó a los oídos del mismísimo Toyomi Hideoshi, quien era el Shogun (Jefe militar) de Japón en aquel entonces.
El piloto español le confesó al shogun los verdaderos planes de Europa, en el cual se decía que si se encontraba alguna tierra no cristiana, la iglesia tenía la responsabilidad de convertir a los residentes y posteriormente el gobierno de algún país europeo iría a conquistar la tierra, tal como sucedió en América y en Filipinas.
Esta información que se mantuvo en secreto por mucho tiempo, al descubrirse, el gobierno de Japón prohibió terminantemente el cristianismo en todo el país y en el acto se capturaron a los principales 26 misioneros cristianos. Estos eran 4 españoles, un mexicano, un portugués y 20 japoneses convertidos miembros convertidos. Los condenados caminaron desde Kioto hasta Nagasaki, y fueron ejecutados de la misma forma que Jesucristo, para darles un ejemplo a aquellas personas que todavía tenían fe cristiana, los 26 fueron crucificados y lanzados ante la multitud.
El cristianismo visto como una forma de conquista fue prohibido hasta el año 1868, comienzo de la era Meiji. Antes de eso, a partir de 1629, todos los años los residentes de Nagasaki eran ordenados a pisar una imagen de Jesús y la Virgen María para demostrar que no eran de su fe, y aquellos que se negaban, eran ejecutados en el acto. En el año 1629 los 26 crucificados fueron beatificados y posteriormente en el año 1862 fueron canonizados por la iglesia católica.
Cien años después de la canonización de los 26 mártires, la ciudad de Nagasaki inauguró el monumento en honor a ellos en el mismo lugar donde fueron ejecutados. Está hecha de gratino y bronce. Es un gran muro que hace de marco a una gran cruz en la que destacan las imágenes de los 26 mártires. Su significado es “Los mártires cantando suben de la cruz al cielo”.
Este monumento es una visita importante en el recorrido de la cuidad de Nagasaki, ya que es parte del origen de la historia que tuvo y sigue siendo parte de toda la región. Al abrirse el país en la era Meiji, los misioneros regresaron a Nagasaki donde se sorprendieron al descubrir que a pesar de tantos años, algunas familias mantuvieron su fe cristiana escondida por muchos años. El monumento es impactante y enorme, visitar y reflexionar sobre la historia del cristianismo es uno de los puntos de importancia de la prefectura de Nagasaki.